Nueva Zelandia quiere gravar la economía digital

Cada vez más países buscan gravar la economía digital

La idea es gravar la economía digital con un impuesto a las transacciones dentro del país de las empresas del mundo. Los políticos de Nueva Zelandia no se quieren perder esa gigantesca fuente de ingresos que son las multinacionales de la tecnología.

En principio, la idea es lograr que al nuevo impuesto lo aprueben los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Aunque, en caso de no conseguirlo pondrán un tributo local.

Según aclararon las autoridades, el impuesto no afectaría a las ventas de bienes y servicios. Las afectadas serían las plataformas que dependen de una base de usuarios para obtener ingresos por publicidad o datos.

De acuerdo al borrador de la propuesta, el nuevo impuesto se aplicaría a las plataformas que facilitan la venta de bienes o servicios entre personas, como Uber, Airbnb y eBay; a las plataformas de medios sociales, como Facebook; a los sitios para compartir contenidos, como YouTube e Instagram; y a las empresas que proporcionan motores de búsqueda y venden datos sobre los usuarios.

Según el gobierno de Nueva Zelandia, la decisión de gravar la economía digital se basa en que:

Tenemos que proteger nuestra economía y la integridad de nuestro sistema fiscal. Las prácticas empresariales modernas, en particular la digitalización, significan que una empresa puede participar de manera significativa en la vida económica de un país sin pagar impuestos sobre la renta o el volumen de negocios

Cómo haría Nueva Zelandia para gravar la economía digital

Para cumplir con las normativas internacionales, el impuesto (que rondaría el 2%) deberá aplicarse también a las empresas locales.

En su propuesta para gravar la economía digital, Nueva Zelandia ofrece dos variantes:

  • Que las multinacionales digitales tributen en todos los mercados hacen negocios. No importa si tienen presencia física.
  • Todas las multinacionales, sean digitales o no, paguen el mismo impuesto.

Nueva Zelandia sigue el ejemplo de Australia que puso un impuesto similar en el 2017. En el caso australiano se grava a las multinacionales con ingresos globales de 1000 millones de dólares australianos. Los ingresos locales mayores de 25 millones pagan el 40% de impuestos sobre los beneficios.

En tanto, otros países como Argentina hacen que las empresas de tarjetas de crédito retengan un porcentaje del pago de los usuarios.

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Autor: Diego Germán Gonzalez

Autor de contenidos relacionados con el managment, la productividad personal y la tecnología.

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