Por qué las criptomonedas no son la solución a los problemas de Argentina

Es curioso como algunos productos tecnológicos congregan en torno suyo a adeptos que lo defienden como la solución a cualquier problema cual si fueran una religión. Pasa con algunas marcas como Apple, con algunas distribuciones linux como Archlinux y en menor medida Debian, y últimamente con la tecnología de cadena de bloques (Blockchain) y su subproducto más destacado, el Bitcoin.

Era cuestión de tiempo que alguien lo propusiera como solución a la última crisis económica argentina. Y el que lo hizo fue
Michael J Casey, es el presidente de la junta asesora de CoinDesk y asesor principal para la investigación de blockchain en la Iniciativa de Moneda Digital del MIT.

Casey no es el típico opinante desde una torre de marfíl académica. sufrió las vicisitudes de la economía argentina incluyendo confiscación de depósitos en dólares, megadevaluaciones y cepos cambiarios. Según afirma su interés por las criptomonedas surgió cuando casi pierde sus ahorros al intentar llevárselos del país.

Sin embargo su propuesta de usar Blockchain y Bitcoin demuestra que no comprende el verdadero problema de la Argentina.
Pero comencemos por el principio.

¿Qué son Blockchain y Bitcoin?

Bajo el nombre de cadena de bloques o blockchain se identifican una serie de tecnologías de registro online de tranasacciones que promete seguridad ya que todas las transacciones son verificadas e inamovibles. Esto se logra ya que el registro de las mismas se hace en una base de datos replicada y distribuída entre múltiples usuarios. Esta base de datos está protegida mediante cifrado. A diferencia de los métodos de registros tradicionales las transacciones anteriores no se modifican al producirse una nueva si no que las nuevas se agregan a las existentes.

El Bitcoin en una criptomoneda de código abierto cuya producción y circulación está descentralizada. Puede intercambiarse por monedas tradicionales y utilizarse para realizar pagos o reservas de valor. El intercambio de valor puede hacerse entre usuarios directamente o usando un servicio de compra, transferencia o cobro prestado por terceros. Todas las transacciones están cifradas, son anónimas y quedan registradas mediante la tecnología blockchain.

La producción de Bitcoins se da a través de un proceso llamado “minería”, como recompensa de prestar potencia de cómputo para el registro de las transacciones, el minero podría recibir Bitcoins, el potencial es porque habiendo equipos muy potentes dedicados a la minería y siendo la cantidad de Bitcoins que se inyectan al sistema limitada, es muy poco posible que un usuario común los reciba en cantidad suficiente para que compense los gastos.

¿Por qué Casey lo ve como una solución a los problemas de Argentina?

Según el autor el problema de Argentina es un problema de confianza, los ciudadanos hartos de los gobiernos corruptos que hacen lo que quieren con el valor de la moneda, evaden impuestos y esconden su dinero.

Sostiene el autor que la tecnología de cadena de bloques, con su sistema de registro permanente y distribuído haría imposible la manipulación por parte de los políticos argentinos y restauraría la confianza.

Casey cita a otro experto, Santiago Siri, quien propone que el Banco Central de Argentina convierta un 1% de sus reservas de moneda a Bitcoins. Según Siri el país debería utilizar su tecnología nuclear para minar la criptomoneda.strong

Casey especula con qué si el Banco Central adoptará esta medida, sería una buena señal para los (según él) cada vez más argentinos que usan la criptodivisa, reduciría la exposición a la política monetaria de EE.UU y daría la ventaja del pionero al país cuando cada vez más naciones se pasen al Bitcoin.

Por qué el Blockchain y Bitcoin no son la solución para la Argentina.

Hay un dicho que dice que si tienes un martillo todos los problemas te parecerán clavos. Casey se equivoca con el diagnóstico de la actual crisis Argentina.

En primer lugar los depósitos en dólares alojados en el sistema financiero  no solo no bajaron si no que están en el punto más alto de la década. Por lo tanto no puede hablarse de crisis de confianza.
En segundo lugar el problema argentino es la falta de plata. Un exceso de personas con pensiones otorgadas por el gobierno anterior y de planes sociales hacen que gastemos más de lo que producimos.
En tercer lugar una fuerte sequía en un país cuya principal exportacion son los productos agropecuarios como el nuestro.
En cuarto lugar Brasil, nuestro principal comprador de productos industriales, está viviendo una crisis institucional que derivó en una crisis económica.
En quinto lugar los principales empresarios y algunos de los principales banqueros están vinculados en un gran escándalo de corrupción y la única manera de zafar es la caída del actual gobierno.
Y en sexto lugar el actual gobierno no pudo o quiso hacer el ajuste cuando correspondía.

Por eso no solo apostar al Bitcoin no cambiaría nada si no que sería peligroso.

Casey cita los ejemplos de Venezuela y Turquía, cuyo apoyo a las criptodivisas es más político que una decisión económica. No usar la dividsa estadounidense como reserva de valor.

Argentina ya probó ese tipo de actitudes en la década del 80 prestándole plata a Cuba con Reagan de presidente de EE.UU  y terminamos con hiperinflación. En la década pasada nos alineamos con Irán y Venezuela y padecimos cepo cambiario y default.

No digo que la tecnología de cadena de bloques carezca de utilidad. Por el contrario sería interesante su aplicación en la contabilidad pública y en las empresas contratistas del Estado para evitar la corrupción. Pero no creo que las criptomonedas estén tan maduras como para reemplazar al dinero tradicional.

Foto principal by Freepik

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