Al final el que paga es el usuario

Hace un tiempo que pienso que Barack Obama tiene el síndrome de Michael Jackson, solo que a diferencia del fallecido cantante no trata de convertirse en blanco con cirugías y productos químicos sino implementando políticas que sean del agrado de los más conservadores entre los sectores Wasp (white, anglosajon and protestant).

Su vigilancia electrónica por medio de la NSA llegó a extremos que ni el propio Bush(h) se animó, los presos de Guantánamo siguen donde estaban al igual que las tropas en Irak y Afganistán. Y ahora su gobierno va a cargarse la neutralidad de la red.

Durante la primera parte del gobierno de Obama la gestión de Internet estuvo a cargo de Julius Genachowski, un firme defensor de la neutralidad, pero se vió obligado a renunciar en 2013 ante el lobby de las empresas prestadoras del servicio

A principios de este año se conoció que Netflix firmó un acuerdo con los proveedores para que su contenido vaya a mayor velocidad. Un par de meses después, el organismo regulador de EEUU en un cambio radical de postura decidió permitir esto

Hoy recibo un mail de Netflix anunciando un aumento de un dólar para los nuevos miembros (aunque a los viejos nos congelan el precio por un año). Aunque dicen que es para comprar más películas, me parece demasiada casualidad.

Como siempre terminamos pagando los usuarios, y en más de un sentido. Si aquellos que tienen más poder económico pueden comprar más ancho de banda significa que sus productos se van a ver mejor y más rápido que el de los pequeños creadores de contenidos. Internet va a dejar de ser democrática.

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