11 años


Hubo un tiempo donde las cosas se construían para durar. El mismo automóvil que te traía a casa recién nacido del hospital era con el que aprendías a conducir, las heladeras seguían enfriando igual que el primer día con una ocasional recarga de gas y los relojes se pasaban de padres a hijos.

Acabo de jubilar a mi viejo monitor de 15′ Philips 105s. En estos tiempos de cosas descartables fue un “bicho raro”. Prestó servicio durante 11 años y la única vez que visitó el servicio técnico no fue por culpa suya, una temperamental computadora a la que había que poner cabeza abajo para que encendiera daño los conectores.

Sobrevivió a 4 computadoras, 5 versiones de Windows (98, Me, XP, 7 y la beta del 8), todos los Ubuntu desde la 6.06 hasta la alpha 2 de la 12.04 y algún ocasional coqueteo con Freebsd.

Hoy nos reímos en casa de aquella vez en que una cucaracha embarazada eligió la base móvil para hacer su nido y al encenderlo la pantalla se vió inundada de cucarachitas bebé pero en su momento fue bastante molesto.

¿Por qué lo cambié?. Empezaba a sentir que la pantalla me quedaba chica. Escribir en este blog era una tortura ya que la cantidad de cosas que pone la interfaz de usuario de WordPress le resta bastante espacio al área de escritura. Las páginas web de 800×600 hoy casi no existen y tanto Unity como Gnome 3 y Metro piden a gritos un monitor más grande.

Hoy un nuevo monitor Led de 20′ ocupa su lugar, pero sé que mi fiel amigo está ahí cerca para acompañarme en mis aventuras digitales

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