La tecnología avanza, los seres humanos siguen siendo la misma basura.

En el pasado las personas que cometían un delito real o imaginario eran condenadas a remar en las galeras, a trabajar en plantaciones de algodón como esclavos o a picar piedras. Ahora los obligan a jugar videojuegos.

Un ex guardiacárcel chino que fue a su vez encerrado porque al gobierno de su país no le gustó una denuncia sobre corrupción contó que junto a sus compañeros de un campo de trabajo los obligaban a jugar doce horas por día a juegos en línea.

En la jerga se conoce como “goldfarming”, se trata de realizar acciones que permiten obtener objetos virtuales que resultan útiles a la hora de subir de nivel. A cambio de ellos los jugadores fanáticos están dispuestos a pagar dinero muy real. Dinero que iba directamente a los bolsillos de los carceleros.

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